miércoles, 30 de diciembre de 2015

Umberto Eco

Umberto Eco (1932) es un escritor y filósofo italiano, integrado en el género de la novela y el ensayo; es además un experto en semiótica y un gran comunicólogo. Eco, que comenzó a publicar sus obras narrativas a una edad ya madura, conoció el éxito del público internacional gracias a su novela histórica “El Nombre de la Rosa” (1980) cuya especie de fábula de detectives monacales en la Edad Media ha sido traducida en muchos idiomas y también llevada a la gran pantalla en 1986.
Otras de sus novelas más famosas son: “El péndulo de Foucault” (1988), “La Isla del Día de antes” (1994), Baudolino (2000) y una de sus obras más recientes, “El cementerio de Praga” (2010).
Este pensador de nuestro tiempo ha obtenido multitud de reconocimientos, entre ellos es Doctor Honoris Causa por treinta y ocho universidades de todo el mundo. También recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010.
Os dejamos con sus frases más célebres:
“Los libros se respetan usándolos, no dejándolos en paz”.
“El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee”.
“Hacer una tesis significa divertirse y la tesis es como el cerdo, en ella todo tiene provecho”.
“Los objetos están semánticamente desgastados antes que su materialidad”.
“Hay libros que son para el público, y libros que hacen su propio público”.
“Hoy no salir en televisión es un signo de elegancia”.
“El autor debería morirse después de haber escrito su obra. Para allanarle el camino al texto”.
“Adoro a los gatos. Son de las pocas criaturas que no se dejan explotar por sus dueños”.
“Los libros son esa clase de instrumentos que, una vez inventados, no pudieron ser mejorados, simplemente porque son buenos. Como el martillo, el cuchillo, la cuchara o la tijera”.
“Nada consuela más al novelista que descubrir lecturas que no se le habían ocurrido y que los lectores le sugieren”.
“Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración”.
“El narrador no debe facilitar interpretaciones de su obra, si no, ¿para qué habría escrito una novela, que es una máquina de generar interpretaciones?”.
Compartido de la red.

Retales de lectura

John Kennedy Toole
La conjura de los necios (fragmento)


" Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. Estudié profundamente y traté de trasladar mis conocimientos con pasión. Los estudiantes saben eso. También escribí encerrado en un pequeño mundo cuarto juntando frases, frustrándome ante las huidizas buenas palabras y las no menos resbaladizas imágenes, comparaciones, situaciones, personajes, diálogos. Asumí estar en ese camino porque es ese el modo como se consiguen los sueños. Al menos eso creía hasta un día, cuando tenía todo acabado y faltaba la confirmación de que había decidido bien, no hubo recompensa. No hubo zanahoria, Ahí me di cuenta de que ya estaba caminando, lejos de mi voluntad, por la otra senda. Esa que no es la buena ni la mala. Porque está claro que la buena es buena porque es una opción propia. La mala es mala porque también es tu opción. Pero la otra no es algo que hayas escogido, por lo cual no pueden decir que es ciertamente buena o ciertamente mala. Es ciertamente ajena, impropia. Por ese camino involuntario caminé, llevado de las narices, arrastrado como un palo sin poder animarme. Tuve que resignarme a ser como ellos me ordenaban, a aceptar sus juicios y sus rechazos. A comprobar una vez más que no todos pueden ver más allá de su aliento. A ser víctima de un sistema que hace de gente como yo infelices zombies o incomprendidos. Y hay que tener el espíritu muy bien templado, tal vez como acero damasquino o más, para afrontar semejante fuerza. "
Compartido de la red.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Regálame



Regálame un último viaje

lleve a ti, sin retorno

busco en tus labios, señales

tus ojos, faros de mi sueño.



Tus pestañas son los árboles

desnudos en el frio otoño

tus mejillas mis mares

playas de plácido reposo



Ofréceme el último viaje

no deseo conocer más puertos

en tu pelo quedare atrapado

caracol mientras te cuento.



Pídeme que ancle mi cuerpo

varado en tu piel suave

acaricio cada reencuentro

curvas de dunas y sales.



Ráptame de este sueño

no huérfano por tuerto

amar no sería un precio

si no,

meta de lágrimas vivas

tu piel riegan al amarte. 


Santi Mojica
DRA