viernes, 16 de octubre de 2015

Luz entre tinieblas.

Adentrado en el bosque
    donde el otoño desnudó las hojas
se abren las puertas de un cielo
rasgado el cristal oscuro
caen las estrellas estrepitosas. 
No queman
no arden
no pertenecen a esta tierra. 

Allí busco la senda, 
crujen mis pies sobre la tierra. 
La noche no desorienta 
cuando hay luna llena. 

Hay un lugar oculto 
una puerta entreabierta
el sonido del tumulto 
y la luz de la hoguera. 
Aquelarre de cuerpos. 
Danzan al dios de la guerra. 

No hay orden
nadie quiere perderse la fiesta
escaparates de egos
 risas de polvera. 
El bosque se vuelve asfalto 
y los árboles edificios. 

El cielo rojizo 
tapó la boca a la estratosfera.



Santi. M.
Oct2015